La prueba definitiva para un generador de aplicaciones mediante prompts es una aplicación web pequeña para negocios que requiera pantallas de inicio de sesión, permisos de usuario y un aislamiento estricto de los datos por usuario. La interfaz visible - campos de formulario y listas de datos - es trivial para cualquier compilador conversacional moderno. Lo que realmente determina la viabilidad es la arquitectura invisible: una gestión de sesiones segura, esquemas de base de datos que mapeen correctamente la propiedad del usuario y un despliegue estable que no corrompa los registros en situaciones de concurrencia.
Mocha y Softgen abordan este reto partiendo de un chat conversacional. Pero construir un panel multi-inquilino seguro pone de manifiesto las diferencias críticas entre sus sistemas. Aunque ambos prometen compilar diseños de aplicaciones a partir de entradas de texto, evaluarlos en cuanto a persistencia de base de datos y estabilidad de autenticación revela las limitaciones habituales del código generativo puro.