La verdadera prueba aquí no es quién puede producir un primer borrador llamativo, sino qué herramienta resiste cuando un prototipo debe convertirse en un producto del que dependan otras personas. Este trabajo marca una diferencia entre Devin y Dyad porque resuelven problemas distintos: Devin se inclina hacia un flujo de trabajo de codificación gestionado y dirigido por agentes, mientras que Dyad se centra en la generación local, la propiedad directa de los archivos y una transferencia más rápida al desarrollo ordinario.
Esta tarea expone los puntos de fallo que realmente importan, ya que el trabajo de producción consiste principalmente en bucles de corrección, infraestructura y mantenimiento de código. Una herramienta puede parecer impresionante el primer día y, aun así, volverse cara, frágil o operativamente incómoda una vez que entran en juego la autenticación, los cambios en la base de datos, el despliegue y la depuración repetida.