Llevar un prototipo creado por intuición (vibe-coded) a un producto real es el punto donde el impulso de la IA se encuentra con la realidad del mantenimiento. Claude Code y Dyad divergen genuinamente aquí porque uno es un agente nativo de terminal para operar dentro de una base de código existente, mientras que el otro es un constructor de aplicaciones local-first que genera archivos estándar que se espera que tú mismo poseas y edites.
Esa transición expone los fallos que realmente importan, ya que la preparación para producción no consiste tanto en la velocidad del primer borrador, sino en qué ocurre cuando cambian los esquemas, las dependencias divergen, las pruebas fallan y la estructura debe sobrevivir a un traspaso. Si la herramienta mantiene el rumbo durante las refactorizaciones, los picos de coste y las dudas sobre la propiedad del código, es útil más allá de la demo; si no, el prototipo era la parte fácil.