La parte más difícil de la programación impulsada por IA no es generar el prototipo inicial. Es la transición a un producto de grado de producción: tomar un código base desordenado, creado por intuición, y establecer estructura, seguridad y mantenibilidad real. Los entornos visuales estándar de "prompt e iteración" pueden darte un prototipo funcional en minutos, pero dar el siguiente paso requiere una transición arquitectónica explícita.
Esta comparativa juzga a Bolt y Codex basándose en esa transición específica. Convertir una demo bruta en un producto real deja al descubierto los compromisos de la ingeniería de IA moderna. Una herramienta que destaca en el andamiaje visual suele tener dificultades cuando se requiere una refactorización local meticulosa, mientras que un agente de Git basado en terminal es inútil si buscas un entorno de desarrollo instantáneo e integrado en el navegador.