Un portal de clientes real no es principalmente un ejercicio de diseño. La parte difícil es la autenticación, los roles de usuario y asegurar que cada cliente vea solo sus propios registros. Esto hace que Softr y Softgen sean significativamente diferentes en esta tarea: uno vende una plataforma gestionada de apps de negocio, el otro vende código generado por IA que tú puedes asumir.
Este caso expone los fallos que realmente importan, ya que un portal puede parecer terminado mientras sigue siendo frágil por debajo. Si los permisos, el filtrado de datos o los flujos de edición fallan, el problema no es cosmético; es operativo y, a veces, crítico para la seguridad, que es precisamente donde divergen la configuración de plataforma y el código generado.